Nuestros Antiguos Estados De Ser Crean El Destino Que No Deseamos

Nuestros Antiguos Estados De Ser Crean El Destino Que No Deseamos

Si permanecemos en el mismo estado emocional toxico de enojo, o el mismo estado de melancolía de la depresión, el mismo estado vigilante de la ansiedad, el mismo estado bajo de no merecer, esas señales químicas presionan ciertos botones genéticos, lo cual causa la activación de ciertas enfermedades. Emociones estresantes hacen que las células se desbalanceen y causen enfermedades.

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Así como ciertas partes del cerebro son rígidas, hay otras áreas que son mas plásticas, lo cual nos permite aprender, cambiar y vivir nuevas experiencias. Lo mismo pasa con nuestros genes.

Hay ciertas partes de nuestra genética que son más fácil de activar, mientras que otras partes son más rígidas y más difíciles de activar, ya que han estado presentes durante más tiempo de nuestra historia genética.

¿Como es que mantenemos activados ciertos genes y otros apagados? Si permanecemos en el mismo estado emocional toxico de enojo, o el mismo estado de melancolía de la depresión, el mismo estado vigilante de la ansiedad, el mismo estado bajo de no merecer, esas señales químicas presionan ciertos botones genéticos, lo cual causa la activación de ciertas enfermedades. Emociones estresantes hacen que las células se desbalanceen y causen enfermedades.

Cuando pensamos y sentimos de la misma forma por toda nuestra vida y memorizamos ciertos estados emocionales, nuestro estado químico interno sigue activando los mismos genes, creando las mismas proteínas. El cuerpo no puede adaptarse a estas demandas continuas y empieza a descomponerse. Si permanecemos en un estado emocional por 10 o 20 años, los genes se empiezan a desgastar y empiezan a hacer proteínas de muy baja calidad.

Piensa en esta analogía: cuando una parte de metal de un auto es fabricada, se produce en un molde. Cada vez que ese molde es usado, es sujeto a cierta presión y fuerza, incluyendo calor y fricción, lo cual hace que se empiece a desgastar. Después de cierto tiempo, ese molde se empieza a desgastar tanto que ya no produce piezas de la misma calidad. Lo mismo le pasa al cuerpo.

Como resultado del estrés o de un habito que se basa en la emoción de enojo, miedo o tristeza, nuestro ADN produce proteína que empiezan a mal funcionar.

¿Cuál es el impacto genético si permanecemos creando las mismas emociones al hacer las mismas cosas, pensar los mismos pensamientos y memorizar nuestra vida en un patrón predecible? Empezamos a crear un destino que no nos va a gustar ya que empezamos a vivir los mismos patrones de las generaciones previas, confrontados por los mismos problemas y situaciones. Y si continuamos reviviendo nuestras memorias emocionales del pasado, nuestros cuerpos empiezan a crear las mismas condiciones genéticas de nuestros ancestros.

Nuestro ambiente externo activa químicamente nuestros genes a través de la emoción de una experiencia. Si las experiencias de nuestra vida no están cambiando, las señales químicas que nuestros genes están recibiendo tampoco están cambiando.

El modelo quántico de la realidad nos dice que podemos crear intencionalmente una emoción en nuestro cuerpo y de esta forma comenzar a alterar una cadena de eventos genéticos sin tener que haber vivido la experiencia. No necesitamos ganar la lotería o ganar la carrera para sentir la emoción de esa experiencia. Podemos crear emociones usando el poder de nuestros pensamientos.

Podemos sentir gratitud y felicidad antes de la experiencia y de esta forma, el cuerpo y el cerebro creen que están en esa experiencia en el presente, lo que hace que nuestro cuerpo cree nuevas proteínas para cambiar nuestro cuerpo y prepararlo para esa experiencia.

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