La Técnica Para Adquirir Fe

La Técnica Para Adquirir Fe

Debemos tener cuidado de no tener una casa mental dividida. Una vez que hayamos afirmado algo, nunca hay que contradecirlo. Cuando tienes la actitud mental de aceptación, esto es como un molde donde el universo puede llenarlo con la manifestación. Dentro de nosotros está la posibilidad de la experiencia ilimitada. Se dice que, si tenemos la fe tan siquiera del tamaño de una semilla, podremos mover montanas. La fe es una actitud mental, es una aceptación interna y copera con la mente divina del universo. Si queremos tener una fe activa, una fe de Dios en vez de una fe en Dios, nuestro pensamiento entonces debe estar centrado en la mente universal. En la mente universal, todo es posible, solo tenemos que creer y aceptar y no importa cual sea la apariencia de nuestro mundo externo, debemos mantenernos fiel a la verdad de que Dios y el universo, por naturaleza, son buenos.

¿Estás Atrapado En Un Ciclo De Pensamiento Negativo?
Ignora Las Condiciones
Nuestras Condiciones De Vida Las Creamos Nosotros

Ninguna persona puede sacar el mayor provecho del poder de su mente si su pensamiento está lleno de miedo y de confusión.

Debemos siempre estar en un estado interno de equilibrio, en un estado de calma, paz y confianza ya que este es el estado de nuestro espíritu.

Al estudiar la ciencia de la mente, estamos tratando de descubrir la técnica definitiva que dirija a nuestra mente al estado al cual los personas y maestros mas iluminados de la historia han podido llegar.

No hay persona que necesite desarrollar el poder de la fe y de la oración más que la persona que estudia el tema de la mente. Al estudiar la ciencia de la mente, en primera, llegas a la realización de que no hay tal cosa como “la voluntad de Dios”, especialmente cuando se trata de sufrimiento, ya que si esto fuera verdad y somos seres eternos, entonces sufriríamos toda la eternidad. Sufrimos en nuestras condiciones de vida porque no sabemos como comunicarnos consciente y subconscientemente con el poder del universo. La miseria del ser humano es por ignorancia y lo único que te puede liberar de la ignorancia y sus efectos es el conocimiento del poder de la mente.

Las personas que tienen la actitud mental de simplemente saber que su oración será contestada son los que siempre obtienen resultados. Debemos llegar también a esa actitud mental, a esa fe perfecta, a tal grado que dejamos de contemplar al universo como algo dualístico, es decir, algo que es bueno y también malo.

No hay nada en el orden universal que le niegue al ser humano su mayor expresión de vida, siempre y cuando esa expresión no contradiga la naturaleza positiva del universo. No hay nada en el universo que nos niega nuestro derecho de ser feliz si es que nuestra felicidad no niega o interfiere con el bien de otra persona. El universo se mantiene ilimitado, aunque este mundo haya creado una ilusión de limitación.

Debemos tener cuidado de no tener una casa mental dividida. Una vez que hayamos afirmado algo, nunca hay que contradecirlo.

Cuando tienes la actitud mental de aceptación, esto es como un molde donde el universo puede llenarlo con la manifestación. Dentro de nosotros está la posibilidad de la experiencia ilimitada.

Se dice que, si tenemos la fe tan siquiera del tamaño de una semilla, podremos mover montanas. La fe es una actitud mental, es una aceptación interna y copera con la mente divina del universo.

Pero ya que no nos damos cuenta de que el principio de la fe se basa en una sustancia invisible que no tiene precedente, limitamos nuestra fe a lo que ya hemos hecho o logrado en el pasado y como consecuencia, pocas veces obtenemos o recibimos milagros.

Pero, cuando a través de la intuición, la fe encuentra su lugar en nuestra mente, las limitaciones dejan de existir y lo que consideramos milagro es lo que recibimos.

Si queremos tener una fe activa, una fe de Dios en vez de una fe en Dios, nuestro pensamiento entonces debe estar centrado en la mente universal.

En la mente universal, todo es posible, solo tenemos que creer y aceptar y no importa cual sea la apariencia de nuestro mundo externo, debemos mantenernos fiel a la verdad de que Dios y el universo, por naturaleza, son buenos.

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