No Le Pongas Un Nombre A Tus Emociones

No Le Pongas Un Nombre A Tus Emociones

Cuando empezamos a juzgar lo que sentimos, creamos un bloque que impide el movimiento de nuestra energía.

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El tema de las emociones y los pensamientos es un tema muy interesante. Entender la relación entre nuestros pensamientos y nuestras emociones nos ayuda a entender muchas cosas de nuestra realidad.

Una emoción se puede definir como un pensamiento conectado a un sentimiento o sensación.

Los pensamientos y las emociones son energía. Cuando estamos centrados, presentes y en paz, permitimos que los pensamientos y las emociones fluyan libremente a través de nuestra mente y nuestro cuerpo. Cuando interrumpimos este flujo de pensamientos y emociones, creamos un bloque de energía, el cual lo sentimos como una incomodidad o enfermedad.

¿Como se conecta un pensamiento a una emoción?

Siempre que ponemos una etiqueta, juzgamos, describimos o interpretamos un sentimiento.

Los sentimientos y sensaciones no deben ser juzgados, simplemente son lo que son.

Cuando empezamos a juzgar lo que sentimos, creamos un bloque que impide el movimiento de nuestra energía.

Las emociones son vibraciones de energía. Lo único que nos impide sentir todas las variaciones de vibraciones que existen es nuestro proceso de pensamiento.

Cuando científicos o doctores usan tecnología para monitorear el pulso del corazón o el ritmo respiratorio de alguien, pueden encontrar que estados emocionales totalmente opuestos causan respuestas similares en la fisiología de la persona.

Por ejemplo, la emoción del miedo, produce la misma respuesta en nuestro cuerpo que la emoción de la excitación o anticipación de algo bueno.

Por lo general, le damos un nombre a una emoción dependiendo del contexto en el que nos encontremos. En un funeral, la emoción es tristeza. En una boda, la emoción es felicidad.

La interpretación que le damos a nuestras emociones es subjetiva.

Cuando interpretamos una situación de una manera diferente a la que es, bloqueamos el flujo de energía en nuestro cuerpo y cuando dejamos de interpretar, este flujo corre libremente a través de nuestro cuerpo, haciéndonos sentir la emoción que nuestro ser es en esencia: amor y alegría.

La energía del universo, la energía del amor, fluye a través de nosotros todo el tiempo. Pero al juzgar nuestras emociones, impedimos sentir la naturaleza real de esa emoción. Siempre y cuando intentemos juzgar o interpretar de alguna manera lo que estamos sintiendo, nunca sentiremos la emoción real, ya que lo que estas sintiendo entonces es solo una distorsión de esa emoción.

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