de Los Hábitos De La Mente De Un Niño – Mente y Exito

Los Hábitos De La Mente De Un Niño

Los Hábitos De La Mente De Un Niño

En otras palabras, un niño menor de siete años básicamente funciona todo el tiempo en estado de trance o estado hipnótico, lo cual son buenas noticias si la información que absorbe es positiva, pero son malas noticias si la información que observa es negativa y de limitación, lo cual puede arruinarle la vida por esas falsas creencias.

Las Tres Leyes Fundamentales Del Universo
Domina Tus Pensamientos, Domina Tu Vida
Esta Es La Emoción Que Crea

Las redes neuronales son patrones únicos creados por millones de neuronas interconectadas. Las neuronas tienen fibras, las cuales se unen con otras neuronas como si fueran ramas de un árbol.

Las conexiones que hacen las neuronas entre ellas pueden dirigir tráfico a través de varias rutas de esta gran red neuronal.

Las redes neuronales se forman dependiendo de ciertos pensamientos, acciones y hábitos. En otras palabras, las redes neuronales en nuestro cerebro están compuestas de un equipo de células que han aprendido a activarse al mismo tiempo y que se han unido para hacer alguna función.

Gracias a las redes neuronales podemos hacer actividades tan simples como masticar un chicle o acordarnos de la letra de una canción.

Creación De Redes Neuronales

Para sobrevivir, un niño necesita desarrollar un instinto que lo proteja de situaciones peligrosas. Es por esto que, cuando somos niños, desarrollamos ciertos miedos asociados a eventos o experiencias y muchos de estos miedos los adquirimos antes de nacer, cuando estamos en el vientre.

Hormonas de estrés cruzan la barrera de la placenta e informan al feto del estado de animo de nuestra mamá. Si la mamá está feliz, el feto se vuelve alegre. Si la mamá se siente segura y amada, este mensaje es registrado por el feto, el cual también empieza a sentir esa seguridad y ese amor. Si la mamá considera abortar, el feto desarrolla redes neuronales asociadas con el miedo y el rechazo.

Es durante esta etapa de nuestra vida cuando se desarrollan la mayoría de nuestras redes neuronales, lo cual determina nuestra personalidad. Esta personalidad es mas tarde apoyada por nuestra conducta y lo que aprendemos de nuestros padres por observación.

Nuestro cerebro es como un campo muy fértil desde que nacemos hasta los siete años de edad, el cual absorbe todo tipo de información, primero de la placenta de la mamá y después de experiencias y eventos externos cuando nacemos y empezamos a vivir. Algunos de estos eventos, como el cuidado de los papás o el sonido de una risa, crean experiencias positivas en el cerebro. Otras experiencias, como la inhalación de oxígeno en nuestro primer respiro, crea una sensación de cambio en nuestro cerebro y a veces, de miedo, ya que nuestro cerebro se da cuenta que ya no está protegido por el vientre.

Durante esta etapa de nuestra infancia, nuestro cerebro es como una grabadora que esta todo el tiempo grabando y nunc se apaga. En esta etapa de vida, las ondas de nuestro cerebro están en delta, la cual es la frecuencia en la que entramos cuando dormimos y bajo esta frecuencia, toda la información que veamos o escuchemos se queda grabada en la mente subconsciente.

En otras palabras, un niño menor de siete años básicamente funciona todo el tiempo en estado de trance o estado hipnótico, lo cual son buenas noticias si la información que absorbe es positiva, pero son malas noticias si la información que observa es negativa y de limitación, lo cual puede arruinarle la vida por esas falsas creencias.

Entre los siete y dieciséis años de edad, lo opuesto pasa. Dejamos de ser grabadoras y empezamos a utilizar los botones de “borrar” o “regresar”. Durante nuestra adolescencia, nuestros cerebros eliminan mas del 80% de las conexiones entre neuronas.

¿Por qué? Porque hemos aprendido lo que esta ocurriendo en nuestro medio externo. Empezamos a tener una buena idea de en quien confiar y en quien no, quien nos da amor y quien nos castiga, etc. Entonces, ya no es necesario adquirir información de todas las fuentes posibles o explorar opciones.

Después de nuestra adolescencia, la rutina nos empieza a definir. Empezamos a creer que las cosas siempre han sido así y que todo va a seguir así.

Nuestra mentalidad queda definida, no completamente, pero si en las redes neuronales del cerebro.

Y mientras estas redes neuronales se comunican química y eléctricamente, nosotros sentimos a estas redes como emociones.

Libro recomendado: Power Up Your Brain

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