Tus Decisiones Impactan Tu Salud y Tu Vida

Tus Decisiones Impactan Tu Salud y Tu Vida

Nosotros controlamos nuestros genes y no son los genes los que nos controlan a nosotros. Nuestros genes determinan características físicas de nuestro cuerpo, pero no características psicológicas. Al contrario, nuestros genes están siendo constantemente modificados en respuesta a nuestras experiencias de vida.

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Hemos estado viviendo bajo un mito llamado “el mito del gen”, el cual, pone todo nuestro poder en los genes, en vez de nuestra mente.

Este mito ha sido el culpable de afectar o limitar el bienestar mental y físico de muchas personas, al igual que niveles de paz y felicidad por mucho tiempo.

Este mito nos dice que hay un gen para tal cosa y otro gen para otra cosa, que si eres un alcohólico o sufres de depresión o te cuesta trabajo aprender nuevas cosas es porque has heredado el gen del alcoholismo o de la depresión.

Nuestros genes crean un ambiente dentro de nosotros en el cual cualquier problema puede crecer y desarrollarse, pero los genes no son los causantes de los problemas; los problemas los causamos a través de nuestros pensamientos y nuestras elecciones. Nuestras elecciones actúan como señales que activan ciertos genes en nuestro ADN.

El mito de los genes nos ha hecho pensar que estos genes son los responsables de nuestras emociones, creencias, gustos y disgustos. De hecho, este mito se ha vuelto tan popular que hasta hay frases como “esa persona tiene buenos genes”.

Pero esta actitud o forma de pensar elimina el poder de la elección de la ecuación y científicamente y espiritualmente, eso es erróneo.

Nosotros controlamos nuestros genes y no son los genes los que nos controlan a nosotros. Nuestros genes determinan características físicas de nuestro cuerpo, pero no características psicológicas. Al contrario, nuestros genes están siendo constantemente modificados en respuesta a nuestras experiencias de vida.

El Dr. Gail Ironson de la Universidad de Miami condujo un experimento en donde encontró que el factor más grande que hacia la diferencia en las personas que se curaban del VIH, era su elección de creer en un Dios o en una inteligencia universal que los ama.

Su estudio tenía el propósito de estudiar las células T. Entre más haya este tipo de células en el cuerpo, más rápido el cuerpo puede combatir el VIH.

Lo que encontró es que aquellas personas que no creían en Dios o en una inteligencia universal perdieron sus células T tres veces más rápido y sus niveles de estrés incrementaron.

El resultado de este estudio mostró que creer que existe un Dios o una inteligencia que te ama, es un factor que protege a tu cuerpo, aun mas protector que simplemente tener optimismo.

Lo que este estudio nos enseña es que nuestros pensamientos, creencias y elecciones tienen un gran impacto en nuestra salud. Nuestras elecciones se vuelven fisiología y nuestras creencias en general tienen el poder de alterar nuestros genes.

No somos víctimas de nuestra biología, somos creadores de nuestro destino junto con Dios o esta inteligencia universal, pero debemos tomar la elección de permitir que esta inteligencia dirija nuestra vida.

Hemos sido diseñados para crear nuestros pensamientos y a partir de estos pensamientos, crear nuestra realidad.

La fe es aquella sustancia de las cosas que esperamos, de la evidencia de las cosas que no podemos ver. Lo que sea que creamos, junto con nuestra fe, se vuelve sustancia a nivel físico y nuestro cuerpo responde a esto. Este proceso puede ser positive o negativo, dependiendo de nuestros pensamientos y nuestras elecciones.

Libro recomendado: Switch On Your Brain

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