Tus Deseos Y Tu Poder Interior

Tus Deseos Y Tu Poder Interior

Todos nacemos iguales, la única diferencia es nuestra compresión de este poder interior. Con la comprensión necesaria, no hay nada que no podamos lograr. Esta comprensión y un propósito y la determinación persistente de tenerlo hasta hacerlo realidad es lo que hace realidad nuestros deseos.

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Se dice que todos los seres humanos nacen libres y que todos nacemos iguales. Pero mucha gente se pregunta, ¿como puede ser esto cierto cuando un bebe nace en pobreza, esforzándose por sobrevivir y otro bebe nace en un ambiente de riqueza y privilegios?

Todos nacemos iguales, ya que todos tenemos el mismo acceso al Dios que está dentro de nosotros. No solo eso, sino Dios o la inteligencia creativa dentro de nosotros es la misma e igual de poderosa en todos.

Cada uno de nosotros es como una célula individual en la gran mente del universo, la mente de Dios. Podemos crear y atraer todo lo que deseamos de esta mente exactamente de la misma manera en que una célula de nuestro cuerpo obtiene de nuestro cerebro todo lo que necesita para funcionar.

Así como todas nuestras células nacen libres e iguales, también nosotros.

Para entender cómo funciona esto, analicemos como funciona una célula en nuestro cerebro.

¿Si observamos cualquier diagrama médico de la típica célula que es lo que encontramos? De un lado de la célula, una larga fibra se extiende, la cual hace conexión con alguna parte de nuestra piel o algún grupo de células como un musculo.

Esta fibra es parte de la célula. Es como una línea telefónica, la cual manda ordenes o estimulaciones de la célula al musculo que controla, o del nervio de la piel a la célula en el cerebro. Pensamientos, emociones, deseos, todo esto manda impulsos a los nervios que controlan los músculos y dan el estímulo que pone a estos músculos en acción, transformado energía nerviosa en energía muscular.

Así que, si tienes un deseo, el cual requiere acción de un solo musculo, ¿que es lo que pasa? Tu deseo toma la forma de un impulso a la célula que controla el musculo, la orden viaja a lo largo de la fibra de la célula hacia el musculo, el cual actúa de acuerdo al estímulo que recibe y de esta manera, tu deseo es realizado.

Pero supón que tu deseo requiere acción de más de un musculo. Supón que necesita poder de cada musculo de tu cuerpo. Hasta ahora, solo hemos usado las largas fibras o líneas de teléfono que conectan a la célula con el musculo que controla. Pero del otro lado de la célula hay pequeñas fibras, las cuales acaban en el espacio. Siempre y cuando los nervios estén en descansando, estas fibras permanecen en el espacio.

Pero cuando activas estas células, cuando les das una orden que es mayor a lo que los músculos pueden hacer, entonces estas pequeñas fibras se activan y empiezan a trabajar. Estas pequeñas fibras activan las células que están a su alrededor y las estimulan hasta que cada célula en el cerebro empieza a vibrar. Y cada musculo en el cuerpo empieza a trabajar para lograr la orden que has mandado.

Esto es lo que pasa en tu cuerpo tan solo cuando solo una célula en tu cerebro deseo algo con intensidad y persistencia y mantiene el propósito hasta obtener lo que quiere. Lo mismo pasa cuando ponemos la misma persistencia en nuestros deseos.

Somos una célula en el cuerpo del universo, así como cada célula en ti es parte de tu cuerpo.

Cuando trabajamos solo con nuestras manos, nuestros pies o nuestros músculos, estamos usando solo los músculos conectados con las células del cerebro. Y cuando usamos sólo lo material (dinero, influencia, amistades) para lograr nuestros deseos, es como si solo usáramos una mínima parte de lo que está disponible para nosotros.

Es como si intentaras hacer todo el trabajo requerido de tu cuerpo usando solo el dedo menique de tu mano. De esta misma manera es como a veces intentamos lograr nuestros objetivos. Cuando lo que tenemos que hacer es activar todas las células que están a nuestro alrededor.

¿Y cómo logramos esto? A través de la meditación o de la oración. En otras palabras, debes obtener un deseo urgente e insistente. El primer principio para el éxito es un deseo, saber que quieres. Un deseo es plantar una semilla. Necesita cultivación, pero el primer paso es plantarla. El deseo activa las células necesarias para hacer realidad tu deseo.

Todos nacemos iguales, la única diferencia es nuestra compresión de este poder interior. Con la comprensión necesaria, no hay nada que no podamos lograr. Esta comprensión y un propósito y la determinación persistente de tenerlo hasta hacerlo realidad es lo que hace realidad nuestros deseos.

El poder más grande es creer en el Dios que esta dentro de ti. Creer en este poder que nos puede dar todo lo que queramos. Creer en un propósito definido, el cual solo puede ser expresado a través de ti. Sin esta fe, la vida nunca te dará lo que quieres y mereces.

Si un nervio en tu diente te duele tanto que necesita atención, va a allegar el punto en que vas a dejar de hacer lo que estas haciendo y vas a ir al dentista. Y así mismo pasa con nosotros en el cuerpo de Dios. Si tenemos un deseo o urgencia y meditamos, visualizamos o rezamos constantemente demandando el resultado, lo mismo pasa. Pero si por un momento nos desilusionamos o dudamos, vamos a fracasar.

Libro recomendado: Riches Within Your Reach

COMENTARIOS

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    Patricia Topete 2 meses

    Muchisimas gracias!..por el articulo para entender lo de los deseos…
    Buenisimo!

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