Tus Pensamientos Son Las Respuestas A Tus Oraciones

Tus Pensamientos Son Las Respuestas A Tus Oraciones

Empieza a escuchar a tus pensamientos y cuando empieces a escucharlos, empezarás a darte cuenta que no hay nada más grande que tú. Y es aquí cuando empezarás a darle sentido a tu vida y por primea vez, esas respuestas tendrán un significado, ya que vienen de alguien en quien puedes confiar: tu.

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¿De que nos sirve intentar pensar en algo durante nuestras oraciones o intentar quedarnos quietos durante una meditación?

Si intentamos estar quietos para estar conscientes de la presencia que está dentro de nosotros y en todo lo que nos rodea, nos la vamos a perder, ya que esta presencia no es algo que se queda quieto.

Cuando intentamos quedarnos quietos, ¿acaso esperamos escuchar música, el sonido de un rio o luces brillantes? Lo único que esto hará es hacernos pensar en lo que estamos escuchando. ¿De qué sirve meditar y rezar si ignoramos las respuestas que recibimos? Las respuestas que recibimos son nuestros pensamientos.

¿Acaso crees que la voz de Dios es la voz de un ser extraterrestre? ¿O estás esperando escuchar una oración completa?

La voz de Dios es ese rio de pensamientos. La presencia que estamos intentando escuchar es nuestro proceso de pensamientos sin ningún tipo de filtro o juicio.

La voz de Dios son los pensamientos que recibimos; ¿De donde crees que vienen estos pensamientos? Estas intentando escuchar respuestas, pero estas respuestas no van a ser de una persona externa a ti. Las respuestas serán los pensamientos que tienes todos los días.

Empieza a escuchar a tus pensamientos y cuando empieces a escucharlos, empezarás a darte cuenta que no hay nada más grande que tú. Y es aquí cuando empezarás a darle sentido a tu vida y por primea vez, esas respuestas tendrán un significado, ya que vienen de alguien en quien puedes confiar: tu.

No hay ninguna presencia externa que se preocupe más por ti que tú mismo, tu espíritu que permite esos pensamientos.

Si permites que estos pensamientos lleguen a ti sin ningún tipo de filtro, tendrás la respuesta a cada una de tus problemas. Tendrás una razón por la cual vivir.

Cuando el ser humano empezó a pensar que Dios era algo externo a él, es cuando empezó a estar en una posición vulnerable y peligrosa porque entonces estaban esperando que alguien les dijera como vivir, que hacer, como hacerlo, etc.

Existen muchos rituales que el ser humano ha inventado para conectarse con Dios, pero siempre y cuando haya algo que debas hacer para conectarte contigo mismo, nunca podrás conectarte con El.

La meditación es recibir el proceso de pensamientos, escucharlos y reaccionar de acuerdo a tus emociones.

Lo que debemos hacer es saber que cada uno de nosotros ya es Dios y que no hay algo más que debamos hacer más que ser nosotros mismos. Imitar a nadie más que a nosotros mismos.

Si empiezas a dedicarle más tiempo a simplemente a sentarte, estar en silencio y contemplar tu ser, eso va a abrir tu mente para recibir nuevos pensamientos que te lleven a nuevas aventuras.

Lo que nos hace feliz es tener nuestras propias ideas. Si hay algo que necesitemos, como autoconfianza, entonces simplemente debemos pensar que haríamos si ya tuviéramos ese estado mental que buscamos. Es aquí en donde las ideas nacen y las invenciones son creadas.

Contémplate a ti mismo. Date una oportunidad de escuchar a tu propio ser.

La confusión en la meditación, es intentar que la mente se quede quieta. Podemos calmarla, pero nunca hacer que se quede quieta, ya que es imposible hacer que Dios se quede quieto. El pensamiento es algo que nunca termina y nunca se detiene. En cada momento se expande.

No podemos detener la mente de Dios, es imposible. La mente de Dios es el rio de pensamientos.

Podemos contemplar estos pensamientos y cualquier pensamiento que realmente lo sintamos con mucha emoción es un pensamiento que se vuelve realidad. Es a través de la emoción como manifestamos los pensamientos.

¿Y como escuchas a Dios?

Busca un lugar que ames y que este rodeado de tranquilidad y silencio. Habla desde la profundidad de tu ser aquello que deseas, mantente en silencio y espera. Siempre espera.

Si no escuchas nada, no te decepciones ya que quizás la respuesta llegara en una materialización de actitud o emoción.

La respuesta siempre llega. Cuando estás buscando la respuesta es porque la estas esperando. Y tus expectativas se convierten en realidad.

 

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