Yo Soy…

Yo Soy…

Tu mundo es un relejo de creencias proyectado por una presencia sin forma, “yo soy”.

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Este “yo soy” que está dentro de ti, esta conciencia de ser, es Dios. Siempre y cuando sigas pensando que Dios es algo separado de ti, continuaras transfiriendo el poder de tu expresión a tu concepción, olvidando que tú eres el que concibe.

El poder de concebir y la cosa concebida son uno mismo pero el poder de concebir es más grande que la concepción.

La conciencia es lo que precede a todas las manifestaciones y para eliminar algo de tu vida, lo único que tienes que hacer, es dejar de poner tu atención en aquella cosa que no deseas. En vez de decir “lo que no se ve, no se piensa”, debes de decir “lo que no se piensa, no se ve”. La manifestación de lo que no quieres seguirá presente en tu vida siempre y cuando esa manifestación sea más grande que tu “yo soy”.

Este “yo soy”, tu conciencia de ser algo, es Dios.

Esta presencia, no entiende ni inicio ni final y las limitaciones existen solo en la manifestación. Comienza a identificarte con esta presencia, tu conciencia, como la única realidad. Todas las manifestaciones son ilusiones y tu como ser humano, no tienes otra realidad que la que tu “yo soy” crea ser.

Este yo soy, tu ser verdadero, no está interesado en la opinión del ser humano. Lo único que le interesa es la convicción que tengas de ti mismo.

¿Que es lo que dices de este yo soy que está dentro de ti? Tu respuesta a esta pregunta determina el lugar que ocupas en la vida.

Este “yo soy” es la única puerta por la cual podemos pasar a nuevas realidades. Comienza ahora a creer, con toda la confianza del mundo, que puedes ser cualquier cosa que desees ser. Debes entender que no eres víctima del destino, sino víctima de tu fe.

Solo a través de una puerta puedes pasar al mundo de las manifestaciones y esa puerta es “yo soy”. Tu conciencia es la puerta así que debes volverte consciente de ser y tener lo que deseas ser o tener. Cualquier intento de hacer realidad tu deseo de otra forma que no sea a través de un cambio de conciencia es perder el tiempo.

Antes de que algo aparezca en este universo, Dios, ese “yo soy”, siente la emoción de lo que desea y después se manifiesta.

Yo soy rico, yo soy pobre, yo soy sano, yo soy libre, son condiciones que la conciencia siente antes de ser expresadas visiblemente. Tu mundo refleja tu conciencia siempre así que no pierdas el tiempo intentando cambiar tu mundo a través de acción física, solo cambia la impresión de tu interior y la expresión también cambiará .

Saber el secreto de “yo soy” es tener la llave para abrir la puerta secreta.

Pero debes creer y debes creer que ya eres en ese momento esa persona que deseas ser y esta aceptación es lo que permite que Dios, vestido de tu deseo, entre a tu vida en el momento de tu creencia.

La fe que mueve montañas es la fe en uno mismo y nadie tiene fe en Dios si no tiene confianza en sí mismo. Tu fe en Dios se mide en tu confianza en ti mismo.

Cuando realmente aceptes con fe la realidad de tu deseo es cuando ese deseo sea manifiesta. No es de tu interés saber cómo o cuando, ya que cada deseo es como una semilla que dentro de ella tiene el poder de auto expresión. Tu conciencia es la tierra fértil y estas semillas logran ser plantadas exitosamente solamente después de aceptar que ya eres o tienes aquello que deseas.

Solo espera pacientemente y con confianza los resultados y jamás con ansiedad.

Debes saber que tu “yo soy” es Dios. Cree y siente este “yo soy” y vuélvete consciente de que esta presencia es Dios y si cierras tus ojos y te relajas hasta el punto de sentir que estas flotando y en ese momento sientes tu deseo, tu nueva conciencia, es el momento en que abres la puerta, pero debes permanecer y vivir desde ese estado de conciencia.

Tu mundo es un relejo de creencias proyectado por una presencia sin forma, “yo soy”.

Libro recomendado: Neville- The Power of Imagination

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